
Todos conocemos su formato y damos por descontado dónde se colocan. Pero ¿sabes realmente cómo hacerlo? Aunque parezca algo simple y obvio, muchas veces la colocación errónea de un condón puede traerte serios dolores de cabeza o preocupaciones innecesarias.
Si el condón está mal ubicado es posible que se mueva o se salga con el consiguiente riesgo de derrame de semen. Para evitar esas circunstancias indeseables, te recordamos los pasos de un procedimiento correcto:
- El condón debe colocarse al comienzo de la relación. En el líquido preseminal (lubricante del varón) existen espermatozoides.
- Debes abrir el envase con sumo cuidado para no dañarlo. Nunca utilices elementos punzantes o cortantes para desempacarlo.
- Con el pene erecto, debes apretar con dos dedos el extremo del condón y desenrollar el resto por el cuerpo del pene. En la bolsita libre de aire que quedó en el extremo (llamada reservorio) se recogerá el semen.
- Si prefieres una mayor lubricación o si tu compañera la necesita, utiliza siempre lubricantes a base de agua, nunca de base aceitosa (como aceites para bebés o vaselina), pues son derivados del petróleo y dañan irreparablemente el latex del condón. No querrás que se rompa, ¿verdad?
- Si realizas sexo fuerte, compra la clase de condones especiales para ello. Son reforzados y más resistentes.
- Una vez concluida la relacion, extrae el condón antes de que el pene pierda la erección cuidando de evitar derrames. Hazle un nudo y deséchalo envuelto en papel toilette. No lo arrojes en un sanitario pues podría obstruir la tubería.
- Debes usar un condon por cada relación y aún para el sexo oral.
Un dispositivo tan pequeño y aparentemente frágil puede marcar la diferencia entre una paternidad deseada y una que no lo sea. Y en cuestiones de salud, es la delgada barrera que separa la vida de la muerte.
Cuídate por tí mismo, pues nadie lo hará por ti.

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